Seguramente te has topado con la idea de que por nuestros genes seremos de tal manera, y eso es irremediable. Si bien es cierto que por nuestra genética estamos determinados a parecernos a nuestros padres hay otros factores que pueden potencializar o aletargar ciertas condiciones en nuestro fenotipo, por ejemplo la dieta o nuestras costumbres sociales. ¿Sabías que en el norte de Europa los hombres eran más altos que las mujeres?
No es cierto que los hombres sean más altos que las mujeres por naturaleza. Un estudio publicado en la revista científica Natural Human Behaviour, investigó a cerca de 1,300 personas que habitaron la tierra hace 8,000 a 6,000 años aproximadamente en zonas como Europa del norte y el Mediterráneo. Los datos recabaron que en zonas del norte de Europa los hombres son más altos que las mujeres con enorme diferencia, de media, el fémur de los hombres del norte es un 14% más largo que el de ellas, mientras que entre los mediterráneos la diferencia es apenas de un 5%.
En esta anomalía los expertos identificaron que probablemente el catalizador de aquella diferencia no sea la genética, sino, más bien, la desnutrición que padecían estas antiguas civilizaciones por la falta de comida. Parece que la altura de los hombres se debe a que priorizaban alimentar a los niños que a las niñas, apunta Cox, la principal autora del trabajo. El trato diferente según el sexo es la explicación más lógica, pero solo es una hipótesis. “Dado que hay más estrés dietético en el norte, esto haría que las mujeres del norte fueran aún más bajas porque los recursos no se distribuían de manera uniforme”.
Fuente: El País ciencia
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