Cuando AdamaDiémé se marchó de su aldea en Casamance (Senegal) para buscar trabajo en Europa, el paisaje era verde, repleto de vida silvestre y árboles. Cuando regresó, pocos años después, la realidad era muy distinta: apenas había árboles y existía un gradual proceso de desertificación, esto es la transformación de tierras con vegetación en lugares secos y áridos. Todo producto de la tala de árboles sin control para construir casas y fabricar carbón.
A diferencia de otros pobladores, Adama decidió recuperar el paisaje que recordaba. Para ello inició un proyecto de reforestación para colocar cinco millones de árboles en un periodo estimado de cinco años. Esto es posible mediante el talento de las mujeres de la región, a quienes instruyó para desarrollar una empresa de agricultura a pequeña escala y otra de bordado artesanal de playeras. Las ganancias han permitido a los pobladores darle una oportunidad a la esperanza, ahora el número de baobabs, árbol simbólico de la región, crece gradualmente y en poco tiempo permitirán ya generar una barrera contra las inundaciones, además de otros servicios. Estrategias tan efectivas y solidarias a la vez son una alternativa realizable y permiten dejar claro que la sostenibilidad no sólo fomenta un mejor medio ambiente sino que está ligado profundamente al bienestar de las personas.