Pocas cosas duran tanto como las estrellas: nos anteceden desde hace millones de años y seguirán ahí mucho tiempo después de que nos marchemos. Sin embargo, los astrónomos tienen claro que ellas también van a desaparecer, de hecho muchos de ellos llevan tiempo con la mirada puesta en algunas que pueden explotar pronto. Entre ellas destaca Betelgeuse, la estrella gigante de la constelación de Orión que hace apenas tres años parecía explotar frente a nuestros ojos.
Sin embargo, un estudio reciente de la Universidad Nacional de Australia sugiere tranquilizarnos y reducir el nivel de alarma. “Está en plena forma”, indica la Dra. Meridith Joyce, líder de la investigación, quien indica que la estrella se comporta actualmente de manera normal, consumiendo helio en su núcleo como lo hacen otras estrellas jóvenes. Por lo que, a pesar de los acontecimientos explosivos sufridos por Betelgeuse en 2020, su fecha de caducidad se encuentra aún lejos: “Tal vez ahora estemos 100,000 años antes de que se produzca la explosión”, sentencia Joyce. Lo cual es una eternidad para nosotros, pero podría considerarse cercano en comparación con otras estrellas. La investigación también ha brindado datos valiosos que han cambiado nuestra idea de Betelgeuse: es más pequeña y más cercana. Mide sólo dos terceras partes del tamaño que se pensaba y su distancia es tres cuartas partes de la determinada anteriormente.