Todo en el universo está en movimiento, por lo general a través de un giro permanente. Aunque no todo lo hace igual o a la misma velocidad. Por ejemplo, el núcleo de nuestro planeta gira a una velocidad diferente que las capas que tiene encima, como el manto o la corteza. Los investigadores llevan tiempo registrándolo y especulan que un cambio podría tener impactos inesperados en todo lo que ocurre en la Tierra.
Ahora tenemos la oportunidad de observar algo así, pues un estudio publicado hace poco en la revista NatureGeoscience indica que desde hace 14 años nuestro núcleo ha estado girando más lentamente que en el pasado. Para ello se empleó el registro de terremotos de las últimas décadas, el cual permitió estimar que desde 2009 existe una notable desaceleración en el núcleo interno, un fenómeno que contrasta con la aceleración observada desde 1970.
Aunque notable, esta variación es aún mínima como para generar consecuencias preocupantes. Pero exige nuestra atención, pues la relación entre el núcleo interno, externo y el campo magnético de la Tierra es estrecha. Una variación crítica en el campo magnético de la Tierra sí que sería alarmante, pues es el gran escudo natural que nos protege de la radiación más dañina que emite el Sol.